El consumo de vino en Estados Unidos vuelve a caer en 2025: ¿crisis estructural o cambio de era?


Durante 2025, el mercado del vino en Estados Unidos volvió a registrar una caída en ventas, consolidando una tendencia descendente que ya se extiende por más de un lustro. De acuerdo con estimaciones recientes del sector, el valor total de la industria pasó de 75.5 mil millones de dólares a 74.3 mil millones, confirmando que el mayor mercado vinícola del mundo atraviesa una transformación profunda.

Aunque el retroceso pueda parecer moderado en términos absolutos, su persistencia en el tiempo ha encendido alertas entre productores, importadores y distribuidores, especialmente en California, epicentro histórico del vino estadounidense.

Un declive que ya no es coyuntural

La caída del consumo no es un fenómeno aislado ni atribuible únicamente a la inflación o a los efectos pospandemia. Analistas coinciden en que el vino enfrenta un cambio estructural en los hábitos de consumo, particularmente entre las generaciones más jóvenes.

Entre los factores más citados destacan:


  • Reducción del consumo de alcohol entre millennials y generación Z.
  • Competencia directa de otras categorías como cócteles listos para beber (RTD), bebidas energizantes y opciones sin alcohol.
  • Percepción del vino como una bebida “sofisticada” frente a opciones más accesibles y de consumo inmediato.

A diferencia de décadas anteriores, el vino ya no es el protagonista indiscutible del consumo social adulto en EE. UU.

Premium resiste, volumen se desploma

Uno de los datos más relevantes del informe es que la caída no afecta por igual a todo el mercado.
Mientras los vinos de entrada y gama media continúan perdiendo volumen, los segmentos premium y super premium muestran una mayor resistencia.

Esto ha generado una paradoja industrial:

  • Se venden menos botellas, pero a precios promedio más altos.
  • Las bodegas pequeñas y de nicho logran sobrevivir gracias a márgenes elevados.
  • Grandes productores orientados al volumen enfrentan cierres, fusiones o reconversiones.

El vino, en este contexto, se aproxima cada vez más a un producto de consumo ocasional y aspiracional, en lugar de una bebida cotidiana.


California: el epicentro del ajuste

El impacto es especialmente visible en California, responsable de cerca del 80 % del vino producido en Estados Unidos.
Bodegas históricas han reducido producción, vendido viñedos o abandonado marcas completas ante la falta de rotación en el mercado.

A esto se suman otros factores estructurales:

  • Aumento de costos agrícolas y laborales.
  • Presión climática (sequías, incendios, vendimias irregulares).
  • Sobreoferta acumulada de añadas anteriores.

Algunos analistas sostienen que la industria californiana podría tardar hasta finales de la década en encontrar un nuevo equilibrio.

🍇 América Latina: exportar para sobrevivir

A diferencia de Estados Unidos o Europa, donde el consumo interno ha sido históricamente fuerte, muchas economías vitivinícolas latinoamericanas se construyeron bajo un modelo claramente exportador.

  • Chile destina más del 70 % de su producción al mercado internacional.
  • Argentina, tras la caída sostenida del consumo doméstico desde los años noventa, depende cada vez más de exportaciones premium.
  • México, aunque con consumo interno creciente, sigue siendo un mercado pequeño frente a su potencial productivo.

La contracción del mercado estadounidense golpea directamente a estas regiones, no solo en volumen, sino en presión de precios, márgenes y posicionamiento de marca.

La disminución de las ventas de vino en Estados Unidos durante 2025 no debe leerse únicamente como una crisis, sino como una señal clara de cambio de época. El vino sigue teniendo un lugar central en la cultura occidental, pero su supervivencia económica dependerá de su capacidad para adaptarse a nuevas generaciones, nuevos códigos y nuevas formas de consumo.

El mercado ya no premia la inercia. Premia la evolución. Lo que ocurre en Estados Unidos no es irrelevante para el resto del mundo. Como principal importador de vino, cualquier contracción sostenida impacta directamente en exportadores europeos y latinoamericanos, desde Francia e Italia hasta España, Chile, Argentina y México.

Con datos sectoriales citados por Reuters y publicados en Barron´s.
https://www.barrons.com