El Rosé de Madame Clicquot, un Champagne con 200 años de historia

Una de las mujeres más notables en la historia del Champagne, fue la francesa Madame Clicquot Ponsardin (1777 – 1866). Su talento y aportaciones al mundo vitivinícola fue tan importante, que hoy se le conoce con un apelativo más que merecido: “La Grande Dame”.

A Madame Clicquot le debemos la técnica de vinificación conocida como Riddling, un método en el que el proceso de fermentación del vino espumoso ocurre dentro de cada botella individual, y el sedimento resultante como subproducto se retira de forma manual. Si la botella se deja durante un largo período de tiempo, el sedimento se pega a los lados dando como resultado una consistencia desagradable. Por lo tanto, los productores de vino dejan la Champagne en bastidores con el cuello inclinado hacia abajo, permitiendo que la gravedad empuje el sedimento hacia el corcho. Cada dos semanas, la botella se mueve en ambas direcciones e inclinada en un ángulo más severo hasta que todo el sedimento se recolecta en un punto. En esta etapa, la capa de sedimento se elimina. Cabe resaltar que el método Riddling es muy delicado y se hace a mano, ya que los sedimentos pueden alterar el sabor del vino espumoso y menos atractivo visualmente.



Quizá la aportación más importante de la “Grande Dame Champagne” es la elaboración del Champagne, Rosé. Hace más de dos siglos, los champagnes rosados eran elaborados por coloración, con una mezcla hecha de bayas de saúco. Pero este método de coloración no fue suficiente para Madame Clicquot.





Ella alguna vez escribió: “Nuestros vinos deben estar tanto en el paladar como en el ojo”. Clicquot tenía muy claro que el color, el sabor y el aroma eran vitales para la calidad, por lo que rompió con las normas existentes y volvió a crear el proceso de elaboración del champagne rosado.
Madame Clicquot era muy apasionada de las parcelas de uva de vino tinto de la región Bouzy de Champagne, y ella elaboró su propio vino tinto de la zona. La inspiración llegó, y en 1818 decidió combinar esto con sus vinos blancos. El resultado fue un champagne rosado más fuerte, con un carácter definido. Su talento en la innovación nos dio el primer champagne rosado que se mezcla: ¡Veuve Clicquot Rosé!

Hoy, como en 1818, los Rosé de Madame Clicquot se siguen elaborando con la pasión y empeño de su fundadora en la bodega Veuve Clicquot, instalada desde 1772 en Reims, Francia.

El maestro de bodega Dominique Demarville y su equipo de expertos seleccionan vinos tintos y vinos tranquilos de excelente calidad provenientes de algunos de los viñedos más codiciados de la región de Champagne, para encontrar los sabores y características que expresan perfectamente el estilo Veuve Clicquot Rosé.

 

 

Creado con 50 – 60 diferentes crus, el cuvée se basa en la mezcla tradicional de Veuve Clicquot etiqueta amarilla: 50 a 55% de Pinot Noir, 15 a 20% de Meunier, 28 a 33% de Chardonnay. La mezcla incluye vinos de reserva (30-45%) procedentes de diversas cosechas (5 o 6 generalmente), que garantizan la consistencia del estilo de la Maison. Estos vinos que han sido conservados por más tiempo se mantienen por separado para proteger las cualidades únicas de sus viñedos y añejos.

La mezcla se termina con un 12 a 13% de vino tinto Pinot Noir de Bouzy. Después de mezclar, el vino se embotella y se envejece durante tres años en bodegas para después ser liberado.

Con 200 años de historia, el sensacional Champagne Rosé de la casa Veuve Clicquot Rosé, es una muestra de que la visión y amor por los Buenos Vinos rompe fronteras y es capaz de vencer la barrera del tiempo.