El vino de Andrés Iniesta

Muchos años antes de que el nombre de Andrés Iniesta figurara en las salas de trofeos del Fútbol Club Barcelona y de la selección nacional de España, en las parcelas de Fuentealbilla en la provincia de Albacete, su abuelo ya cultivaba las primeras vides de variedades como Bobal, Macabeo y Graciano.

Andrés Iniesta Luján nació en Fuentealbilla un 11 de mayo de 1984. Como muchas familias en el valle de la Mancha, los Iniesta dedicaron su vida a la vinicultura, con el sueño de algún día poseer su propio viñedo y bodega vinícola. La pizca de uva durante la temporada de la vendimia y los regates con el balón de fútbol marcaron la infancia de Andrés, quien comenzó sus andares en las canchas con apenas ocho años de edad en las fuerzas básicas del club Albacete.

El talento natural del muchacho no tardó en llamar la atención de los visores del club Barcelona. Mientras su padre trabajaba en los viñedos familiares, Andrés marchaba a los 12 años a la legendaria academia de futbol La Masía, la misma donde se formaron cracks mundiales de la talla de Pep Guardiola, Xavi Hernández, Sergio Busquets y Lionel Messi.

Para José Antonio Iniesta, ver partir a su hijo a otra ciudad con el sueño de unirse a la élite del futbol mundial fue una decisión difícil, pero parte de un proceso. Desde muy joven, el tímido y callado Andrés Iniesta tuvo bien claro que al igual que en el viñedo, en las canchas se requieren años de esfuerzo antes de cosechar los primeros frutos.





La inteligencia y la serenidad, incluso en situaciones de desventaja siempre fueron las grandes cualidades de Andrés. Mientras sus compañeros de equipo salían de fiesta y gastaban sus primeros sueldos en autos, lujos y fiestas, el joven Iniesta prefería visitar a su familia y amigos en Fuentealbilla en cualquier oportunidad para recordar sus orígenes.

A finales de la década de los 90, con su primer contrato como futbolista profesional en el Barça, Andrés compró una parcela junto al terreno de su abuelo en pleno corazón de La Manchuela. El primer viñedo que el joven adquirió formaban parte de la finca en la que su padre, José Antonio Iniesta, había trabajado como agricultor durante su infancia. Poco a poco el sueño de la familia comenzaba a echar raíces.

Mientras la visión de campo  de “El fantasmita”, como lo llamaron los cronistas, acaparaban los titulares de los diarios deportivos y sus goles comenzaban a caer por racimos en la liga española, la copa de Europa y en sus convocatorias a la selección española, el sueño de la la familia Iniesta-Luján comenzaba a florecer en una próspera plantación vinícola que al paso de los años alcanzó las 130 hectáreas. El tamaño de la producción de uva muy pronto superó las capacidades de la familia, lo que aceleró la creación de una bodega familiar para vinificar sus primeras añadas y creando nuevas fuentes de empleo en Fuentealbilla.

La Bodega Iniesta se inauguró en 2010, el mismo año en que Andrés anotó en tiempo extra, el gol que le dio el título de campeón del mundo a España ante la selección de Holanda en la copa del mundo de Sudáfrica. Ese tanto le dio nombre a uno de sus vinos más especiales: Minuto 116.

Como toda bodega familiar, los vinos de la Bodega Iniesta tienen un significado  muy especial en la vida de su propietario. Los nombres de sus hijos Paolo Andrea y Valeria aparecen en las etiquetas de sus vinos y el de su hija sigue siendo su favorito: “Mi favorito es Valeria, un blanco elaborado con uvas escogidas (75% chardonnay y 25% macabeo) y fermentado en barrica. Tengo una conexión especial con él porque está dedicado a mi hija. Sabíamos que al principio lo probarían por curiosidad, por ser de los vinos de Andrés Iniesta. Pero la gente sigue apostando por esa etiqueta”. señaló Andrés en una entrevista para la revista Expansión en 2013.

La idea de beber algo que sale de tu tierra es muy gratificante. Yo tengo debilidad por las variedades de uva que mi familia ha cultivado toda la vida: bobal y macabeo.” añadió en aquella charla el ganador de 31 títulos con el Barcelona y 1 mundial y 2 Eurocopas con la selección española.

Finca El Carril es la línea de vinos premium de la casa. En este apartado destaca el tinto crianza con paso por barrica Paolo Andrea. Por otra parte, Corazón Loco es la línea más dinámica, joven, internacional e incluso atrevida de Bodega Iniesta para elaborar vinos dedicados a paladares más jóvenes y para ocasiones informales. En esta misma línea está el vino dulce denominado Dulce Corazón, que tiene la particularidad de una etiqueta rascahuele en forma de paleta de caramelo.

La fama internacional de Andrés como futbolista ha sido muy bien aprovechada como vehículo de promoción de los vinos de su bodega. A diferencia de otros productores en el valle de La Manchuela, más de la mitad de los vinos que se producen en Bodega Iniesta se venden a mercados de exportación. La propiedad produjo 1.2 millones de botellas en 2017, un aumento de 500 por ciento respecto de 2010 ya que actualmente exporta a más de 50 países, principalmente a Asia y Norteamérica. Su propiedad no sólo ha crecido en número de botellas, también tiene su propio restaurante y muy pronto abrirá un pequeño hotel boutique dentro del viñedo.

A diferencia de muchas celebridades, que invierten su dinero en el mundo del vino por glamour o por moda, Iniesta sabe perfectamente que los brotes que sembró en la industria vitivinícola al inicio de su carrera futbolística, seguirán dando frutos cuando cuelgue los botines.

En 2018, al anunciar su retiro de la selección española de fútbol y del Barcelona, el crack involucró a sus vinos en la jugada para firmar un nuevo contrato con el club japonés Vissel Kobe. Además de acordar un contrato por más de 25 millones Euros, el club se comprometió a adquirir una importante cantidad de su producción de vino, con el objtivo de expandir su comercialización en países asiáticos.

El éxito de esta estrategia fue inmediato: al momento de darse a conocer la noticia de que Iniesta fichaba por el Vissel Kobe, los inventarios del vino de Bodega Iniesta en todo Japón se agotaron en cuestión de días. Una vez más, la inteligencia y la visión de campo de Iniesta como estratega lo encamina en el campo de los negocios.

“Que le guste el vino significa que es una persona sensible. Él es callado pero inquieto y sabe interpretar muy bien las cosas. Siente el futbol y la vida a su manera”   Con estas palabras, el centrocampista brasileño Dani Alves define al gran capitán y empresario vitivinícola Andrés Iniesta en el libro autobiográfico La jugada de mi vida: Memorias de Andrés Iniesta.

Su palmarés en las canchas es insuperable. Su inteligencia y visión de campo han dejado la vara muy alta para cualquier otro futbolista español y seguramente, pasarán varias generaciones para que alguien se acerque a sus logros deportivos. Pero en la cancha del mundo vinícola, la pasión, el talento natural y la elegancia de Iniesta también está dejando huella por méritos propios. Por el momento, sus vino ya han anotado sus primero goles ganando medallas en concursos vinícolas desde la denominación de origen Manchuela.

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