El vino de Sting

Gordon Matthew Summers tiene una frase muy peculiar para definir al vino: “El vino es como una canción, tiene que contar una historia”. Ese vínculo entre vitivinicultura y música quizá fue una de las razones por las que el músico inglés, conocido en el mundo artístico como Sting, decidió incursionar en la industria vinícola y crear vinos italianos tan exitosos como sus canciones en su bodega Il Palagio, una enorme propiedad de 900 acres ubicada a las afueras de Florencia.

La historia comenzó en 1999, cuando visitó junto a su esposa Trudie Styler, la región vinícola de la Toscana. La pareja se hospedó en una vieja propiedad conocida como la Tenuta Il Palagio construida a finales del siglo XVII y que perteneció por más de 150 años a la familia de los duques di San Clemente. Durante el Siglo XX,  la propiedad gozó de una edad de oro en la que incursionó en diversos proyectos industriales, principalmente en la producción de aceite de oliva y de vinos jovenes destinados a la venta a granel, pero debido a los elevados costos de manutención de una finca tan grande, Il Palagio padeció una lenta decadencia que se agudizó a finales de la década de los noventa. Cuando Sting y Trudie conocieron la finca en 1999, sus enormes viñedos y la mayoría de sus edificios se encontraban en un evidente estado de deterioro.

 

Pese a su abandono, la pareja se enamoró inmediatamente de la propiedad. Por más de una década, Sting y su esposa buscaron hacerse de un lugar  de tales características en la Toscana, de manera que comprar la finca de Il Palagio, fue una oportunidad imperdible para hacerse de aquella joya de la campiña italiana. Aunque la intención de Sting y Trudie al adquirir la bodega no obedecía a una legítima ambición como vitivinicultores, existe una anécdota en la compra de Il Palagio que según la estrella de rock, lo motivó a a hacer buenos vinos como un acto de venganza.





En una entrevista concedida al reportero Patrick Schmitt de la revista The Drink Business en abril de 2017,  el cantante señaló que en 1999, durante la firma del contrato de compraventa de la propiedad, el duque Simone Vincenzo Velluti Zati di San Clemente le ofreció a la pareja un espléndido vino tinto, haciéndoles creer que provenía de los viñedos de Il Palagio.  “El duque que nos vendió la propiedad, nos dio un poco de vino tinto el día que negociamos y nos pareció encantador” señaló Sting. Años más tarde, una vez que terminaron de restaurar Il Palagio, Sting y Trudie ofrecieron una fiesta en donde los invitados probaron el vino de la propiedad. Algunos invitados estaban tan desilusionados por la calidad del vino que vaciaron  sus vasos en macetas. Poco después, se informó a la pareja que las uvas cultivadas en la finca se enviaban a la cooperativa local y que el poco vino producido se vendía a granel. Sting descubrió que el vino que había disfrutado con el conde era en realidad un Burdeos. “El vino no era tan bueno como el vino que me había dado el duque, luego me dijeron que el duque no me había dado vino de la finca, sino vino francés”, dijo Sting, y agregó: “De manera, que el duque me provocó y me llevó a hacer buen vino como venganza”

 

A partir de aquella frustración inicial, Sting decidió emprender un proyecto bastante ambicioso: producir buenos vinos en el Il Palagio. Para llevar a cabo la misión, llamó al renombrado ingeniero Alan York, famoso por su trabajo biodinámico en los viñedos Berzinger en el valle de Sonoma, California para que se hiciera cargo de los viñedos. Durante tres largos años, de 2001 a 2003, York y su equipo replantaron el viñedo de la propiedad con el objetivo de producir cepas biodinámicas de Sangiovese, Canaiolo y Colorino.

Tras 10 años de trabajo, la primera añada de los viñedos de Il Palagio salieron al mercado en 2008. La primera etiqueta que vio la luz fue “Sister Moon”, nombrada así por la canción incluida en el álbum “…Nothing like the sun” (1987). Se trataba de un una mezcla de Sangiovese y Cabernet, con una poderosa sensación en boca de mora azul y cassis envejecido en barricas francesas durante 24 meses. El siguiente vino en ver la luz fue la etiqueta “When We Dance” (2010) un encantador Chianti con 95% de Sangiovese, con pequeñas cantidades de uvas Canaiolo y Colorino inspirado en la canción incluida en el disco “All this time” (2001).

Como era de esperarse, la calidad de los vinos de la Toscana, la supervisión de Alan York y la enorme exposición mediática de Sting llamaron la atención de los amantes del vino y de los millones de fans de la estrella de rock. La recepción de aquellos primeros vinos alcanzó excelentes calificaciones en revistas tan respetadas como Wine Spectator, lo que le permitió a Sting consumar su venganza: “Nuestra venganza fue enviarle una caja de Sister Moon, junto con la reseña de Wine Spectator, al duque, quien murió poco después” señaló Sting al reportero de The Wine Business.

Hoy en día, la bodega de Sting produce una gama de seis vinos, que incluyen variedades de tintos, blancos y rosados elaborados con blends de uvas locales y cepas cultivadas dentro de sus 13 hectáreas de viñedos. Además, la finca de Il Palagio ha detonado la economía local, ya que es un destino obligado para los miles de fans de la leyenda del rock que aprovechan los escasos 25 kilómetros que la separan de la ciudad de Florencia para probar la miel orgánica, el aceite de oliva y el catálogo de  vinos de el ex líder de The Police.

Los buenos vinos de Sting son una prueba de que la vida da revanchas para quienes trabajan con disciplina y empeño. Sin aquella frustración inicial, probablemente los viñedos del rockero seguirían produciendo vino a granel y jamás se hubieran unido a la escasa élite de celebridades que han triunfado en el mundo del vino.

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